Analogías entre el mundo vegetal y el animal

Cuando escucho cualquier comentario o documental, o leo cualquier manual o libro dedicado al mundo vegetal, siempre me hacen gracia las referencias a la sexualidad de las plantas. ¿Por qué? Bueno, aunque amante del reino de todo lo verde, se me hace difícil pensar en algo relacionado con el sexo entre la variedad de plantas que llenan mi jardín; pero ciertamente, reconozco que la definición es válida en lo tocante a su significado literal, ya que está relacionado con su reproducción. Así, es una cuestión que estudian muchos naturistas, y que tiene gran importancia.

Sin embargo, sospecho que mi problema viene cuando quiero equiparar el sexo en las plantas con el sexo entre los animales, especie a la que pertenecemos nosotros los humanos, no lo olvidemos. No ignoro que las plantas (flores, árboles, arbustos y cuántos tipos se nos ocurra nombrar) tienen sus propios órganos de reproducción, y que bien podrían equipararse a los órganos genitales, sólo con una pequeña diferencia: en el reino animal, estos órganos definen el género de una persona, cosa que no pasa con las plantas. ¿O hay ejemplares femeninos y masculinos? Al parecer, sí que podría resultar una cosa así.

La verdad, es un tema que no acabo de dominar mucho, aunque reconozco que tengo ahí un vacío en mis conocimientos sobre mi mayor afición, que es la jardinería. Hasta hace poco, relacionar las plantas con la sexualidad me hacía pensar en un revolcón con guarras gratis entre el follaje, una imagen bucólica que se ha repetido muchas veces en mis sueños eróticos (se ve que soy capaz de llevar mis hobbies hasta mis sueños sin ningún problema, jeje); ya sabes, el campo, el monte, o quizá un invernadero, o un parque público con el consabido de que te pillen, ya sea algún voyeur o la autoridad competente, que todo puede ser… Vamos, que mis ideas sobre ellos eran muy mundanas como puedes ver, y no se me había ocurrido pensar que para la reproducción de las plantas también era necesario conocer su sexualidad; pero lo es, y mucho, según he sabido por después.

Curiosamente, fue una de mis novias la que me introdujo en el tema, y la que acabó trayendo esta afición a mi vida. Lo curioso es que, al final, ella y yo cortamos, pero el interés por las plantas no se perdió, así que supongo que era mejor profesora que pareja, o yo mejor alumno que novio, eso es algo que nunca sabremos. No recuerdo gran cosa de nuestra relación, vamos, que no dejó mella en mí en el plano sentimental; sin embargo, dejó un recuerdo que parece de por vida, porque desde entonces no me abandona el interés por el mundo de las plantas. Eso me ha hecho hacerme con una buena colección de libros, artículos y posts online referente a este tema, y cada día descubro cosas que me hacen sorprenderme cada vez más. Nunca imaginé que este tema fuera tan apasionante, reconozco que antes de esto pocas cosas me apasionaban tanto, más allá de las chicas y de los videos porno, como a todos los tíos de mi edad, supongo.

Bueno, siempre es bueno tener aficiones por supuesto, sobre todo si son sanas como la mía. Algún día publicaré los resultados de mi esfuerzo, esto es, algunas fotos de mi propio jardín en mi chalet adosado (bueno, en realidad es de mis padres, pero en fin…). Empezó como un proyecto un poco a la buena de dios, pero con el tiempo le he ido pillando el tranquillo, y ahora es una hermosura que todos los vecinos quieren ver e imitar, incluso invitan a sus amigos a visitarlo. ¿Puede que en realidad entienda más de la sexualidad de las plantas de lo que creía?